Pingüinos de Humboltd, aves pilpilén, y coipos; son algunas de las especies que se han visto amenazadas y vulneradas por las actividades que se desarrollan en el sector de Punta de Piedra, Mantagua.
Una fiesta electrónica que congregó a más de 10 mil asistentes cuya duración se extendió por más de 12 horas y que culminó con fuegos artificiales fue el hecho que gatilló para que la comunidad de Mantagua, Región de Valparaíso, se levantará a exigir los derechos de la naturaleza.
Así lo rememora, Osvaldo Pascual, miembro del directorio y vocero de dunas de Ritoque, quien precisa que los últimos meses se han registrado diversos hechos que afectan gravemente los humedales de Mantagua, Aconcagua e Islote Punta de Piedra con la realización de fiestas masivas emplazadas en área verde, en terrenos inundables, colindantes a humedales y campo dunar. “Los fuegos artificiales explotaban encima del islote. Muchos pingüinos estaban anidando. Fue un despropósito irracional”, indica.

Pascual señala que la comunidad se organizó y logró detener a través de la Delegación Presidencial de Valparaíso la realización de otras fiestas masivas que se habían programado, por parte de un centro de eventos del sector de Punta de Piedra. No obstante, las amenazas persisten y son generadas por el mismo organizador. “Además, de las fiestas que se han realizado en el sector de Punta de Piedra, las principales amenazas son ingreso de vehículos todo terreno ATV que transitan por las playas desde el sector Punta de Piedra hacia el Humedal Mantagua. Estos paseos por la playa afectan la zona de nidificación de especies migratorias y endémicas. Estos vehículos aplastan los huevos que son depositados por las aves en la arena. Además, los cazadores, y la tenencia irresponsable de mascotas, son otra fuente de destrucción del territorio”, precisa.
Cuenta que la colonia de coipos se vio afectada por la muerte de dos de sus miembros, producto de la acción de perros que ingresan al humedal de Mantagua, sin que sus dueños se hagan responsables y sin que exista un mayor control por parte del municipio ante la masiva cantidad de canes en la comuna de Quintero.

Pascual hace un llamado a las autoridades locales para elaborar y agilizar la dictación de ordenanzas municipales que protejan los humedales urbanos y costeros en toda su extensión y no sólo el cuerpo de agua. Además, de aumentar las sanciones y multas soft por máximas legales, lo cual en la actualidad son muy bajas. “El municipio debe generar ordenanzas municipales para proteger. Mientras, duermen las ordenanzas en Quintero las especies son diezmadas”, resalta.
Afirma que se requiere generar una gran área marina que proteja las bahías de Ritoque y Mantagua que permita realmente conservar las especies, flora y los humedales existentes.


