Katherine Zapata, “Mujeres y Ríos Libres” desde la comuna de Quillota conversó sobre los conflictos socioambientales de dicho territorio.
Desde la psicología, Katherine Zapata Pizarro guía las voces de activismo en uno de tantos territorios de olvido que luchan contra la depredación de la naturaleza. Desde la cuenca Akunkawa, lugares ancestrales del Río Aconcagua, Región de Valparaíso donde nacieron las culturas de pueblos originarios prehispánicos, ahora se levantan las banderas de las artes, culturas, ancestralidad, femenismo con identidad de género y lo ambiental buscando regenerar el ecosistema de la Comuna de Quillota bajo el manto de “Mujeres y Ríos Libres”.
La agrupación nace desde un impulso familiar en el año 2019 liderado por Valeska Barrera hasta un punto de encuentro generado bajo el Puente Boco que desencadenó en un proceso de regeneración ambiental que se encuentra en pleno desarrollo. “Venían mujeres y más mujeres con diferentes historias y realidades. Muchas con diferentes luchas y banderas. De ser mujer, la maternidad, contra el patriarcado, violencia, contaminaciones. Y empezamos a identificar que existían muchos puntos de encuentros que permitieron crear pertenencia en el territorio”, recuerda Katherine.
Afirma haber descubierto muchas cosas que permitieron reconectar con historias y con la esencia de los pueblos originarios. “Es un espacio autoconvocado y un encuentro de ancestralidad. Regeneración dentro de la lucha y espacios, y con ello, hemos aprendido varios conceptos y la regeneración es oportuno”, sentencia.
Desde la mirada feminista y ancestral se encuentran dando luchas ambientales de protección a las aguas y limpieza del Río Aconcagua y humedales, pero con el desafío latente bajo las nubes de las termoeléctricas que cubren el cielo de la localidad de San Pedro, una de las zonas de sacrificio más olvidadas de Chile.

- ¿Cuáles son las principales luchas de Mujeres y Ríos Libres?
Una lucha contra el antipatriarcado se liga con la lucha ambiental y ancestral. Vivir en un ambiente libre de contaminación es una de nuestras banderas. Regenerar la vida del entorno, y la del ser humano y de las mujeres en el territorio, esas historias queremos revalidar. Otras banderas, la feminista y disidencias. La comunidad LGTBIQ+ también tenemos cabida en “Mujeres y Ríos Libres“. La identidad de género, es una lucha constante en poder ser y estar en libertad, sin ninguna regla, norma que nos impida ser cada unx. Aceptamos también, la interculturalidad, diversas culturas que se entretejen y por ende, vivir desde allí, sin discriminaciones y hay otras banderas que se levantan para reaprender a vincularnos desde el respeto, desde distintas generaciones.
Toda actividad es abierta a la comunidad no tenemos sesgos de edad, cultural, ni menos socioeconómicos. Todos tenemos algo que expresar y aquí estamos dispuestos a escuchar.

2. ¿Cuáles son los principales desafíos de Mujeres y Ríos Libres?
Seguir defendiendo cada espacio natural de la comuna de Quillota. Regenerar el Humedal Mayaca, y apoyar la declaratoria de humedal Las Galegas que impulsa la organización de San Pedro Digno, entre otros desafios. Desde los espacios naturales de Quillota queremos proteger el humedal Mayaca y apoyar a otras organizaciones dando ideas, consejos, y contactos. Desde la ancestralidad necesitamos defender espacios naturales como son las piedras tacitas en el sector El Peumo, que colinda con el humedal Mayaca. Es un lugar antiguo de mas de 2 mil años de pueblos originarios que vivían y trabajaban allí. Se requiere generar conciencia, y para ello, tenemos un encuentro el 24 de septiembre que destaca el rol de las piedras tácitas. La jornada contará con una jornada de limpieza, ferias de oficios, música en vivo, talleres para dar la bienvenida, desde las piedras tacitas, a la primavera.
Estamos pendiente a la conformación del Comité de Gestión por el Humedal Mayaca, y la declaración del humedal urbano Las Galegas. Además, que las aguas del Río Aconcagua no sean más robadas, que los monocultivos no sigan creciendo, y de generar espacios seguros. Quillota es una zona roja para las mujeres y disidencias. Por lo tanto, proponemos y fomentamos espacios de confianza y autonomía. Otro desafío, es crear una Casa Taller, anhelamos un espacio físico para generar encuentros, capacitaciones, escuelas que nos permita retroalimentarnos para reaprender a coexistir y enfrentarnos a este mundo violento desde el desarrollo de las artes y culturas, identidad género, ancestralidad y lo ambiental.

3. Cómo agrupación. ¿ Cuál es la opinión de la actividad de las Termoeléctricas en San Pedro?
Nos preocupa como la termoeléctrica sigue creciendo y busca ampliarse, pero la verdad nos preocupa y no nos estamos ocupando cómo se requiere. Lamentablemente, son tantos los conflictos socioambientales en la comuna. Mujeres y Ríos Libres, pudo disminuir la basura en la rivera del río Akunkawa y recuperar espacios, pero eso duró un rato. La basura ha vuelto a crecer y tomar presencia y aquello nos ocupa bastante. Las termoeléctricas son peces gordos. No hemos ido de frente como se necesita. Como organización hemos hablado en asambleas y la preocupación existe sobre las termoeléctricas. Hace poco, hubo un incendio. La Delegación inmediatamente dijo que estaba todo bajo control y fuera de riesgo. Pero aún así, consideramos que no se le toma el peso real de tener tan grande empresa extractivista en un territorio, además pequeño, nos enfermamos silenciosamente. Hay que continuar evidenciando que el sistema capitalista se va cayendo y se cae a pedazos.
La misma termoeléctrica no puede seguir solicitando ampliación y en asambleas hemos señalado que sabemos que las fuentes laborales de ese lugar, no es el gran pilar de la comuna. Sólo se destaca por su contaminación. El humo es evidente. Quillota tiene atardeceres preciosos en el río, pero se observan dos grandes cúmulos de humo. No tenemos aire limpio. Estamos viviendo al lado de termoeléctricas. Tenemos prueba de compañeros, que las aguas y derechos de agua de la termoeléctrica son también desmedidos. Están entregando agua a otras empresas de extracción. Son, aproximadamente, 30 camiones al día que abastecen de agua a Angloamerican. Eso nos angustia y es complicado porque luchamos en un sistema neoliberal que invisibiliza la humanidad del humano, nos ciega y solo pone atención a lo adquisitivo, dejando de lado todo lo esencial de la vida. La resistencia que hacemos, la realizamos porque está en nuestro ADN y porque no estamos de acuerdo del cómo se están haciendo las cosas. La carga horaria la dejamos en la resistencia, sin retribución económica, ya que no se valora esta lucha, ya que no es parte de sus cuentas. En algún momento junto a la comunidad, anhelamos poder terminar con esta clase de industria, ya que no es menor lo que las termoeléctricas y/o demanda extractivista impactan en los territorios y en nosotros mismos.


