
Fotografía: www.elcorreo.com
Se avecinan altas temperaturas este verano en Chile central y en varias ciudades los termómetros superaran los 40 grados.
De acuerdo a estudios realizados por el Centro de Investigación y Transferencia en riego y agroclimatología de la Universidad de Talca este verano 2023 y 2024 debería ser, según el modelo climático CITRA, uno de los más calurosos en cuanto a temperaturas máximas extremas en la zona central
Las razones principales obedecen al proceso de cambio climático y al fenómeno del niño que afecta al país. No obstante, la sensación térmica en las ciudades será mucho más altas de las proyectadas por el centro universitario por el fenómeno de las denominadas “Islas de Calor Urbanas” de efectos adversos a la salud pública y al entorno natural.
En la extensa historia del ser humano podemos revisar miles de inventos y creaciones que han cambiado y han evolucionado a la humanidad durante el transcurso de los siglos. A pesar de ello, no hemos sido capaces de crear naturaleza la cual nace y se desarrolla a partir de las reglas del universo.
No obstante, el ser humano consciente o inconsciente ha creado su propia obra; las islas de calor urbana….
Dicho fenómeno de aumento de la sensación térmica se genera a partir de estructuras acumuladas, sistema de climatización, materialidad, escasez de vegetación, uso de asfalto, que absorben más calor y lo liberan lentamente.
El crecimiento desmedido de las ciudades verticales han sido impulsadas por malas políticas públicas, nula planificación urbana, laxa regulación, especulación de inmobiliarias, frágil control y fiscalización lo cual ha desencadenado en el crecimiento de verdaderas “selvas de cemento”.
En la actualidad, los incentivos urbanísticos y las nuevas facultades otorgadas a los Serviu para generar proyectos inmobiliarios para enfrentar el problema de déficit habitacional no se han cruzado necesariamente con el fenómeno del cambio climático lo cual, sin lugar a dudas, avanza por carriles distintos hacia un escenario preocupante.
Por tanto, las políticas públicas se dirigen en direcciones distintas no dando cumplimiento al principio de coordinación administrativa dispuesta en el derecho administrativo y normas afines. Por un lado, se generan incentivos para la construcción comprimiendo aún más las ciudades y, por otro lado, se regula a favor de políticas verdes.
Los efectos a la salud pública, principalmente en los grupos etarios más altos es desolador, ya que podría desencadenar en paros cardiacos y graves problemas respiratorios. Lo cual se suma inevitablemente a desarrollo de cáncer por exposición al sol y prolongados dolores de cabeza producto del aumento de la temperatura.
Dicho fenómeno generará modificaciones en los comportamientos y relaciones humanas en los años venideros lo cual necesariamente se deberá enfrentar, mediante una regulación normativa más moderna, armónica y equilibrada a objeto de no exponer a los habitantes a jornadas con calor intenso, tal como se encuentran avanzando economías más desarrolladas.
La solución global tiene relación con mejorar los estándares de construcción, arquitectura bioclimática, infraestructura sostenible, movilidad sostenible, impuestos verdes, ecobarrios, y corredores verdes.
Si no se adoptan las medidas a tiempo, se profundizarán los procesos climáticos antes descritos lo cual se verá reflejado en este periodo estival con devastadores incendios. ¡Nada es para siempre!.


