Matías Asun Hamel, director ejecutivo de GREENPEACE Andino, conversó sobre el nuevo proceso constitucional en materia medio ambiental.
Ironía, críticas, tajantes; son el contenido de las palabras que se desprenden de la reflexión analítica de Matías Asun. Una de las voces principales en la protección medioambiental del conosur. Representante de la organización no gubernamental, Greenpeace en Chile, Argentina, y Colombia.
Desde esa plataforma se encuentra monitoreando cada uno de los avances del nuevo proceso constitucional que vive Chile en materia medioambiental.
Es honesto en expresar que no tiene esperanza de esta nueva etapa, debido a la forma de cómo se conformó la comisión de expertos y a los obstáculos existentes en la participación ciudadana. “La creación de un nuevo proceso constitucional encuadrado en los márgenes que los partidos políticos permitieron establecer nominaciones a dedo para nombrar expertos. No deja mucha esperanza a una discusión democrática y abierta respecto al contenido que se va a redactar la constitución”.
Continúa preocupado sobre la distancia que se ha ido incrementando con la población lo cual se refleja en la percepción ciudadana a través de las últimas encuestas. “Es bien triste que haya fracasado el proceso constitucional anterior, y de la forma de como fracaso y es bastante triste también que Chile aún no podrá tener una constitución escrita por el poder constituyente, es decir, escrita por la gente y no mediada por expertos”.
A punta y responsabiliza a los partidos políticos del origen de este nuevo proceso “permitieron que en los hechos, un partido que no estaba a favor de un cambio constitucional democrático tenga hoy mayoría lo que en sí mismo es relevante porque no puede haber ecología sin democracia”.
Es enfático en calificar al actual borrador propuesto por la comisión de expertos y en esta entrevista aborda los principales aspectos del contenido medioambiental constitucional. “Es un proyecto incompleto e insuficiente que se debería mejorar. El borrador es menos malo de lo que esperábamos”.

- ¿Cuál es su opinión sobre la mirada medioambiental que tiene la comisión de expertos?
Respecto al contenido la verdad que esta Constitución en formato de borrador establece más cosas que uno quisiera esperar para un proceso desconectado de las bases sociales. Y desde ese punto de vista, el texto tiene aspectos positivos tales como: conocimiento del cuidado de la naturaleza, biodiversidad, rol del Estado, promoción de energías renovables, reconocimiento de la crisis climática, y reconocimiento de la importancia del agua, especialmente para poblaciones vulnerables. Con su prevalencia para su uso doméstico y también el rol relacionado al saneamiento.
Así como también, aspectos positivos que establecen que el agua en todos sus estados es propiedad, es decir un bien nacional de uso público, eso es bien impresionante, porque en líneas generales asume que eso, aplica a los glaciares o campos de nieve. El agua en todos los estados, recordemos que el vapor también es una forma o estado del agua, por tanto, el Estado reconoce a las nubes como parte de su discusión. Esto justamente es herencia del problema que tenemos actualmente. El Estado establece propiedad sobre las aguas sin claridad respecto a este tema, sin embargo establece derechos de uso asociados a caudales y en estricto rigor los ríos tienen caudales, y los glaciares son ríos de agua congelada y en estricto rigor a pesar de milimétricos los glaciares también tienen caudales y por lo tanto se podrían constituir propiedad sobre los glaciares, según la ley que tenemos probablemente nadie esta tan loco para hacerlo, pero es un vacío legal que tenemos, por lo tanto es un avance que nos permite proteger a las nubes y todo proceso de evaporación. Lo que yo considero sorprendente e irónico.
Esta propuesta no resuelve el problema de propiedad del agua y términos prácticos sigue constituyendo derechos de aprovechamiento de aguas sobre la base de modelo de gobernanza que existe hoy en día. Es un modelo de constitución de aprovechamiento que no tienen paragón con la realidad y que equivale castillos sobre el aire. Hoy hay cuencas que tienen hasta 7 veces derechos de agua constituidos y no sólo esa agua ya no existe y no va a volver a existir por las tendencias climáticas que estamos viendo, por lo tanto, en términos prácticos esta constituida propiedad en cosas que ya no existen y eso supone un derecho de propiedad basado y eso debería ser discusión de altas esferas e incluso constitucional, por lo tanto, un debate serio debería centrarse en contar con herramientas para rectificar al respecto y eso es razonable. La Constitución que aporta debe establecer caducidad y limitar el derecho de aprovechamiento de aguas y en este punto no es clara sobre las herramientas que deberán aplicarse entorno a este tema.
No estamos hablando ni siquiera sobre si se debate o no la propiedad incluso el derecho de propiedad es un derecho de propiedad vacío porque las aguas no existen y, por lo tanto, entra en contradicción cualquier modelo que siga basándose en una falacia que esa agua existe. Del mismo modo, no establece protección sobre las cuencas sobre recarga de suelo natural, la importancia que radica las cuencas por ejemplo en los campos de nieve tampoco respecto a los glaciares que tienen sus ecosistemas relevantes en su mayoría de las cuencas hidro glaciares de las cuales depende nuestro país.
Es poco claro también al derecho humano al agua. Establece saneamiento, uso residencial, doméstico, pero no establece mínimos. Sabemos que las condiciones de vida, son diametralmente distintas en el desierto donde existe una agricultura de subsistencia, muy distinta a las zonas céntricas del área metropolitana y muy distinta al sector oriente de la región metropolitana donde la gente tiene patio y gasta alrededor 9 o a veces 10 veces más agua que una persona que vive en una residencia particular en otras regiones. Tampoco menciona el cuidado del uso del agua en ecosistemas que son fundamentales, si bien establece la necesidad de proteger la biodiversidad y ecosistemas de nuestro país en términos prácticos no garantiza la protección a la vida que es el agua. Por lo tanto, es un proyecto incompleto e insuficiente y uno esperaría que se va a mejorar. Y de hecho se presentaron propuestas constitucionales al respecto para rectificar, pero yo tengo poca fe. Sin embargo, es menos malo que uno pudiese haber esperado, dado su origen tan clausurado institucionalmente.

2. ¿Greenpeace presentará alguna observación o enmienda al anteproyecto?
Es algo que vamos a evaluar en algún momento. Todavía no hay señales claras en cuanto al real compromiso de la actual comisión. Se presentaron propuestas constituyentes, modificación de articulados, proceso de participación bastante escueto, y extremadamente complejo en participar. Las demandas que más suscitaron fueron vinculadas al medio ambiente, la flora y fauna de nuestro país, naturaleza, agua. Y además asociadas a la educación, valóricas, otras cosas más que a mi no me voy a pronunciar. Las cuestiones transversales que tuvieron más apoyo justamente corresponden al reconocimiento del derecho que no son humanos. De los animales, vida, naturaleza, agua, y ecosistemas. Lo que queda es ver ahora es la voluntad. Nosotros vamos a participar en el proceso constituyente. Lo que no estamos seguros que nos enfoquemos en una participación institucional y no olvidemos quiero decir, donde realmente ésta el poder constituyente que es la gente y el debate ciudadano y ese debate ciudadano no se va a cumplir con los standart que esta hoy está imponiendo este proceso. Reunir 10 mil firmas en 7 días es difícil para Greenpeace y aún así para organizaciones locales lo consiguieron como la que aboga por los derechos de los animales.
3. ¿Qué aspectos medioambientales se deberían rescatar del anterior borrador para ser incorporados en el nuevo proceso constitucional?
Básicamente tres cosas, pero en su conjunto muchas de las críticas es importante resaltarlo que las críticas que se establecieron eran legitimas en relación a los cambios que se querían proponer. Sistema de financiamiento y de adaptación de un sistema que pone en un pedestal a la propiedad privada y el bien común que era lo central de esas características se requería un nivel de acuerdo social que no se consiguió. Mas allá de las deficiencias técnicas que haya haber tenido. Desde ese punto de vista no se da cumplimiento tampoco a lo democrático y pacto que debió haber ocurrido en ese proceso fallido.
Ese proceso establecía herramientas claras para rectificar problemas de gobernanza del agua, y un sistema de caducidad de los derechos de aprovechamiento que permitía limitarlos, entregaba herramientas reales de una administración realista, condiciones materiales, por lo tanto, establecía condiciones básicas de derechos humanos que administrar el agua. De la misma forma establecía derechos de la naturaleza, herramientas muy claras y era muy fina en algo en el principio de vivir en un medio ambiente sano y no sólo libre de contaminación, como dice la actual ley.
4. ¿Qué se entiende o interpreta el concepto de Ecosistema sano?
Es un sistema equilibrado donde las especies pueden perdurar, las relaciones ecosistémicas que están en equilibrio en una situación de estabilidad, es consistente respecto a los parámetros que enfrentamos en estos momentos y que guarda relación con la resiliencia de los ecosistemas para la convivencia de la especie humana y las variaciones climatológica que pueden enfrentar ese territorio en condiciones normales.
5. ¿Es un mayor estándar?
Hoy en día, nuestras ciudades a través de sistemas de monitoreo en invierno y en verano arrojan que vivimos en ciudades más contaminadas, en términos de aire del mundo.
En términos prácticos el vivir en un ambiente libre de contaminación consagrado en la actual constitución, es prácticamente letra muerta. El problema que entendemos por contaminación cualquier cosa es menos contaminación. En términos prácticos es letra muerte. Un ecosistema sano, es donde no nos morimos ahogados, como indican las cifras del INE, en relación a la contaminación atmosférica.


