- Irlanda Stefany Mora Rosales.
- Directora de Operaciones en Geomagallanes SPA.
- Ingeniera en Geomática, Universidad de Concepción.
- Diplomado en Planificación Territorial y Medio Ambiente, Universidad de Chile.
- Magister en Ciencias Antárticas Mención Glaciología, Universidad de Magallanes.
Actualmente el cambio climático representa uno de los mayores desafíos que enfrenta la humanidad. A medida que los impactos del calentamiento global se intensifican, es necesario adoptar medidas para mitigar sus efectos y adaptarse a un entorno cambiante.
En el caso de Chile, un país que posee una geografía diversa y vulnerable, la planificación territorial surge como una herramienta crucial para abordar el cambio climático de manera efectiva y promover el tan anhelado desarrollo sostenible.
Por otra parte, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), en su sexto Informe de Evaluación lanzado a finales del año 2022, enfatizó la importancia de la planificación urbana sostenible y la gestión del uso de la tierra para reducir las emisiones y construir comunidades resilientes.
La planificación territorial desempeña un papel crucial en la gestión del cambio climático debido a su capacidad para prever, mitigar y adaptarse a los impactos provocados por el clima.
En primer lugar, la planificación territorial permite identificar y evaluar las áreas que contienen mayor vulnerabilidad, como por ejemplo las zonas costeras, las cuales están constantemente expuestas a la elevación del nivel del mar. Al mapear estas áreas, los agentes encargados de la planificar, pueden tomar decisiones informadas sobre el desarrollo de infraestructuras y ver una posible reubicación de asentamientos humanos, minimizando los riesgos y reduciendo las pérdidas asociadas.

En este contexto, nuestro país se caracteriza por enfrentar diversos impactos del cambio climático en los cuales se incluye las sequias, desertificación y eventos catastróficos como son los incendios forestales e inundaciones, afectando directamente a los ecosistemas naturales y la calidad de vida de la población, por lo que requieren de una respuesta rápida e integral tanto a nivel local y nacional.
Sin embargo, la planificación territorial sostenible con lleva un gran esfuerzo, tomando en cuenta el crecimiento de la población Chilena, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en 10 años nuestro país ha experimentado un crecimiento demográfico constante, tomando como referencia los datos de población del año 2011 que corresponde aproximadamente a 17.1 millones de habitantes y lo comparamos con la cantidad aproximada de habitantes en el año 2021 de 19.2 millones de habitantes tenemos un aumento en aproximadamente 2.1 millones de personas.
El crecimiento de la población se concentra especialmente en las áreas urbanas, lo que sugiere grandes retos en la gestión adecuada de los recursos naturales, el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes y en la promoción de áreas verdes en espacios urbanos, dando paso a construir ciudades más resilientes a los cambios.
Si bien la planificación territorial en Chile ha experimentado avances significativos en las últimas décadas, en la actualidad, la legislación y políticas como la Ley de Urbanismo y Construcciones y la Política Nacional de Desarrollo Urbano han establecido las bases para una planificación más sostenible, sin embargo, se necesita una implementación efectiva.
Dado que el cambio climático afecta directamente la producción agrícola y la seguridad alimentaria, la adaptación al cambio climático es otro aspecto que requiere especial atención dentro de la planificación territorial y la producción de alimentos.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ha promovido iniciativas y políticas que abordan la adaptación al cambio climático en el sector agrícola, promoviendo actividades como el manejo eficiente del agua para los cultivos, la conservación del suelo como parte esencial de salud y productividad de alimento, diversificación de cultivos, agroforestería, uso de tecnologías y prácticas agrícolas innovadoras, acceso a información y capacitación de las comunidades productoras de alimento.
Finalmente, para afrontar el cambio climático y promover la sostenibilidad tanto en Chile como en el mundo, es crucial fortalecer la planificación territorial.
Con ella es posible actuar con anticipación para establecer políticas y regulaciones que impulsen la creación de ciudades con más áreas verdes, que permitan el desarrollo urbano de manera equilibrada y la proliferación de la naturaleza.


